Levántalo. Lee el cielo.
Cada avión que tienes delante lleva un círculo donde realmente está, y los más cercanos una etiqueta: indicativo, tipo, altitud, distancia, ruta y hacia dónde deriva en tu campo de visión.
Toca uno para seguirlo en exclusiva y pellizca para ampliar. Arrastra el dedo en cualquier punto para corregir la brújula — las etiquetas siguen tu dedo hasta el avión que ves de verdad.
30 km · 11 350 m · 787 km/h19 mi · 37,200 ft · 489 mph · desvío 3°
San Francisco → Boise · deriva a la derecha
Métricas, imperiales o las de la cabina — estas últimas muestran FL372 y 425 kt.
Mira lo que atraparías.
El tráfico con su rumbo real, y el cono es el campo de visión efectivo de la cámara — no un adorno. Apunta hacia allí y eso es lo que aparecerá en tu pantalla.
Alcance de 50, 100 o 200 km,Alcance de 31, 62 o 124 mi, porque cerca de un aeropuerto cien etiquetas son peores que veinte.
Ese, ¿adónde va?
Escribe una ciudad como la dices. Londres encuentra London, Argel encuentra Algiers — la base de datos de vuelos está en inglés, así que la app lleva los exónimos.
Encuentra el vuelo en el mapa y ve directamente a buscarlo en el cielo.
Un minuto de aviso.
Qué está a punto de pasar por encima de ti, cuánto tiempo te queda, a qué distancia pasará y a qué altura mirar. Lo justo para ponerte los zapatos.
Los pasos que ocurren bajo el horizonte no avisan nunca. Un avión de línea que aterriza a cuarenta kilómetros no merece que levantes la vista, y la app lo sabe.
Todo lo que hay al alcance, del más cercano al más lejano.
Rumbo, elevación, altitud, velocidad, régimen de ascenso. Toca cualquier fila para ir a apuntar hacia él.
Y distintivos que dicen lo que la app no sabe: una posición que ha habido que extrapolar, una altitud barométrica en vez de geométrica, un objetivo oculto tras la curvatura de la Tierra.
Cuatro puertas de entrada.
El número de tu tarjeta de embarque, el indicativo de radio, la matrícula pintada en la cola o la dirección de 24 bits que emite el transpondedor.
No son lo mismo, y la app lo dice: algunas aerolíneas vuelan con indicativos que no tienen nada que ver con tu billete, y te avisa en lugar de dejarte pensar que falla.
F-GKXA · matrícula — la más fiable
Un avión de línea cruza el Sol en cosa de un segundo.
Desde el punto exacto donde estás, SpotFlight calcula el instante en que un avión cruzará el disco del Sol o de la Luna, hasta cinco minutos antes, y te dice dónde mirar y cuánto dura. Nadie atrapa eso sin que se lo avisen.
La astronomía está comprobada, no aproximada — y la Luna se calcula para tu propia posición y no para el centro de la Tierra, una diferencia de casi un grado, el doble de su propio diámetro.
Gratis, y honesta en lo demás.
- Descarga gratuita. Sin suscripción, sin compras dentro de la app, sin cuenta, sin analítica por mi parte, sin rastreo.
- Tus primeras 24 horas están completamente abiertas — no se te pide nada mientras averiguas si te gusta.
- Después, la vista de cámara y la predicción de tránsitos se desbloquean otras 24 horas con un vídeo recompensado que inicias tú. Nunca se muestra un anuncio por su cuenta.
- El mapa, la lista, la búsqueda y los avisos de paso son siempre gratis.
- Tus coordenadas van al servicio público de datos de vuelo porque son exactamente la pregunta que se formula. No se guarda nada — ni dirección, ni posición, ni historial. La política de privacidad dice con precisión qué hace el software publicitario, incluida la parte que no puedo desactivar.
El límite es la brújula, no el cálculo.
La brújula de cualquier teléfono se equivoca entre 5 y 15 grados según lo que tenga alrededor — basta una funda magnética. Todas las demás fuentes de error están órdenes de magnitud por debajo. Por eso puedes corregirla con el dedo, y por eso la app te enseña la cifra con la que trabaja.
La cobertura procede de receptores instalados por voluntarios: densa sobre Europa y Norteamérica, escasa sobre los océanos y las zonas poco pobladas. Los aviones militares y muchos privados no emiten nada aprovechable. Para disfrutar, nunca para navegar.